El mensaje de un canibal

El 26 de mayo el horror dejó las pantallas de los cines para pasearse por las calles de Miami. La pesadilla tiene nombre «Rudy Eugene» de 31 años, fue abatido a tiros por un oficial de policía de la ciudad de Miami cuando estaba arrancando con sus dientes la cara del desamparado Ronald Poppo de 65 años.

Rudy Eugene

Todos los medios de comunicación han puesto en sus portadas este horrendo incidente, psiquiatras, sicólogos, médicos han opinado sobre el asunto, la alarma social ha sacudido la calle, el temor de verse enfrentado a un acto como este, no deja a nadie indiferente.

Un examen preliminar encontró la presencia de la marihuana en el cuerpo de Eugene, una fuente policial dijo que no fue una sorpresa porque familiares y amigos de Eugene informaron de que era aficionado a la marihuana. Los forenses hallaron en su estómago varias pastillas de origen desconocido que no habían sido digeridas.

Ronald Poppo antes de la agresión de Eugene

Aunque hasta el momento solo se ha registrado este caso de canibalismo, han ido surgiendo una serie de hechos en la ciudad de Miami que son preocupantes, se han reportado otros casos de personas bajo la influencia de las drogas que se desnudan y salen corriendo por el vecindario. Lo último fue un hombre drogado que apareció desnudo delante de una niña de cuatro años que se encontraba junto a su madre jugando en un parque de la ciudad.

Ronald Poppo antes de la agresión de Eugene

Se cree que este fenómeno lo están produciendo unas sales de baño que se pueden comprar en cualquier comercio y que provoca este tipo de reacciones.

Pero más allá de estos sucesos horrendos, hoy en día, hay un debate de fondo sobre si se debe legalizar las drogas. Este argumento está siendo planteado por algunos países que creen que la legalización del consumo de drogas acabaría con la violencia de los carteles de la droga y con los gastos colosales que tienen que enfrentar para controlar este azote.

¿Será verdad que la legalización de la marihuana, de la cocaína o de las otras muchas píldoras que existen en el mercado terminará con el problema? ¿Quién controla casos como el de Eugene que mezcló varios estupefacientes? ¿Quién impedirá que cualquiera después de fumar la marihuana legalizada, no vaya a un supermercado a comprar sales de baño y hacerse un coctel de locura? ¿Acaso un drogadicto legalmente drogado podrá controlar los efectos de la droga en su cuerpo, en su mente en sus reacciones? ¿Quién puede asegurar que la legalidad evitará reacciones como las de Eugene?

¿Acaso las adicciones quedarán en el ámbito de lo personal sin afectar a los que no toman drogas, a las mujeres que se crucen con uno de estos «zombis químicos», o a las madres que estén disfrutando con sus niños pequeños en un parque público?

Ronald Poppo después de su encuentro con Eugene

El mundo ha perdido el control porque ha desechado el orden de convivencia que Dios ha establecido para el hombre (Romanos 13.9) «Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.»

Ronald Poppo después de su encuentro con Eugene

Todos los expertos nos repiten que la drogadicción es causada por la pérdida de sentido de la vida, ausencia de una norma superior y falta de fe (los que son alérgicos a la Biblia la llaman falta de confianza) en que puede cambiar el rumbo de su vida. Algunos se drogan para romper sus límites, otros para olvidar su mal vivir, otros para seguir siendo admirados por sus fans como Michael Jackson o Witney Huston. ¿Quién puede sobrevivir en un mundo vacío y sin sentido?

El caso de Eugene nos proporciona un enigma, en su automóvil se hallaron varias botellas de agua vacías al lado del Corán, pero en el lugar donde agredió a Poppo estaban esparcidos restos de una Biblia destrozada. Muchos de sus familiares afirman que era un hombre muy religioso, que leía la Biblia y que esa mañana salió con su Biblia.El tener una Biblia bajo el brazo no es ser cristiano, sólo cuando se vive en el corazón es que muestra su poder. Leía la Biblia pero vivía en concubinato y fumaba marihuana, no hay duda que no era cristiano.

Esa mañana destrozó su Biblia, y se transformó en otro Eugene, el informe policial reportó que actuaba como un animal. Destrozó el 50% del rostro de Poppo, me recuerda al endemoniado Gadareno que se desfiguraba la cara con las piedras. Destruir el rostro de un hombre, es destruir la imagen de Dios, Eugene pasó de hombre a fiera.

Cuando se rechaza a Dios, se corta de la fe que puede recomponer la vida más destruida. Que el acto de Eugene nos ayude a entender el peligro de una sociedad que como Gadara le pidió a Jesús que saliera de sus términos: (Mateo 8.34) «Y toda la ciudad salió al encuentro de Jesús; y cuando le vieron, le rogaron que se fuera de sus contornos.» Así vive nuestro mundo, dándole la espalda a Dios y rogándole que salga de sus familias, de las escuelas, de sus ciudades, de sus países.

Si Dios nos deja ¿Cuántos Eugene aparecerán?

(Filipenses 4.13) «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.»

Dios le bendiga

Pastor Alberto Ortega

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