Destiny un Nombre Premonitorio

DESTINY UN NOMBRE PREMONITORIO


Una adolescente de Brooklyn, New York,  ha sido acusada del asesinato horrible de su madre y del novio de su madre.

Según los informes del interrogatorio, Destiny García de 15 años, confesó el doble asesinato de su madre Rosie Sánchez, de 38 años y del novio de su madre, Anderson Núñez de 40 años de edad.

La policía dijo que los cuerpos fueron encontrados alrededor de las 6:30 de la tarde del lunes (4 de enero) en el apartamento Sheepshead Bay en donde tenían su residencia.

En la escena del crimen hallaron a la madre sentada en una silla con varios disparos en el pecho, mientras que Núñez, fue encontrado en el suelo de la sala, tiroteado y apuñalado.

Supuestamente, Destiny convivió con los cadáveres por varios días, y fue a despedir el año 2015 en Times Square celebrando la Nochevieja y la entrada del Nuevo Año 2016.

Al hablar con los detectives, Destiny dijo que en una ocasión había sido físicamente abusada por su madre, declaró a los oficiales que los mató en defensa propia. Las autoridades dijeron que no creen la versión de Destiny, piensan que ella compró el arma a otro niño de 15 años.

Hasta aquí ésta una noticia espeluznante, aterradora, espantosa ¿Cómo una adolescente pudo acabar con la vida de dos personas, una de ellas, su propia madre, y pasar varios días viendo y caminando entre los cadáveres sin acudir a nadie, sin abrir su corazón a nadie.

El hecho de no haber pedido ayuda a nadie por varios días, es una muestra palpable que no sentía pesar, ni remordimiento alguno, los días pasaron sin que su acto irreparable produjera un cambio en su mente y en su conducta.

Esto revela que en la mente y corazón de Destiny había un inhibidor, una excusa, un razonamiento con el cual aprobaba lo que había hecho, le permitió vivir por varios días teniendo ante sus ojos los cuerpos sin vida, rememorar el acto de extrema violencia,  sin cuestionarse, sin recapacitar y sin remordimiento de conciencia.

Las sociedades crean sus propios patrones de conducta que moldean la mente, los pensamientos y las reacciones de sus poblaciones. Destiny es el fruto de una sociedad que ha hecho saltar por los aires los valores morales del bien y del mal. Una sociedad alérgica a todo concepto moral, ridiculizando, atacando, erradicando la moral, porque, según ellos, la moral es la causa principal del sufrimiento humano, por lo tanto, la moral debe ser erradicada, de las familias, de las escuelas, de las universidades, porque es la que impide la felicidad.

¿Qué hacemos con Destiny, que a sus 15 años creyó que el bien era acabar con su madre y la pareja de su madre a tiros?  ¿Cómo podemos volver a poner en el orden correcto la mente de ésta adolescente? ¿Cómo le podemos explicar qué fue lo que hizo con su conciencia? ¿Quién le hará entender que el haber comprado un arma es premeditación y no un acto de defensa propia? ¿Podrá cambiarla la cárcel? ¿Podrá medir que lo que le costó unos pocos minutos le costará toda una vida de confinamiento? ¿Quién podrá hacerle entender que nunca más podrá despedir una nochevieja ni recibir un año nuevo en Times Square?

La vida de una niña bella, con futuro por delante, ha sido engañada por el homicida de los homicidas: «Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis.» (Juan 8.44–45, RVR60)

Jesús lo define como el ladrón que viene a hurtar, matar y destruir: «El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.» (Juan 10.10, RVR60)

¿Se imagina que Destiny pudiera volver al día en que fue fraguando ese pensamiento destructor que la llevó a comprar un arma en posesión de un traficante de armas de 15 años? ¿Si hubiera dejado que su conciencia la guiara? Si Destiny le hubiera preguntado a Jesús ¿Qué hago Señor? ¿Qué cree usted que el Señor le habría contestado?

Juan 8.45 es desgarrador, señala toda la tragedia humana: « Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis ». Notemos bien las palabras del Señor, no dice: «y a mí no me creéis», sino: « Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis ». Estas palabras son tremendas, diáfanas como la luz del sol, pero a la vez espantosas, terribles, no le creemos porque nos dice la verdad.

Se imagina que ésta niña hubiera escogido a Jesús como su Salvador y Señor, hubiera escogido la verdad de Jesús, lastimosamente Destiny escogió la mentira de Satanás y de esta sociedad podrida, corrupta y corrompedora, esclava de su arrogancia y desafío contra Dios y la verdad de Dios.

El día que Destiny sea llevada al banco de los acusados por doble asesinato, no se sentará sola en la Corte, aunque no estará presente, se sentará con ella toda esta sociedad de filósofos malogrados y de necios graduados.

Destiny está enfrentado un Destino premonitorio. Selló el destino de su madre y el de su propio nombre.

Amado, átese a la verdad de Dios y no se suelte de ella, porque su vida depende de su relación con la verdad. Afirme su alma en la verdad, haga de la verdad el ancla de su alma. Jesús es el Camino, y la Verdad, y la Vida, y nadie va al Padre  sino a través de Él ¡No se suelte de Él!

Si está atado por el odio, el rencor, la maldad, los malos pensamientos, solo Jesús le puede liberar, si ha caído y fracasado, solo Jesús le puede perdonar y restaurar.

Rev. Alberto Ortega

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